Por encima de todo, John D. Rockefeller fue un gran empresario, un experto estratega, inversionista y un hombre de negocios que sabía cómo multiplicar el dinero.
Tal vez su éxito no se lo deba cien por ciento a su talento, aunque lo tenía, sino fue resultado de estudio y práctica constante.
Siempre buscó mejorarse a sí mismo y a su negocio, teniendo los objetivos más importantes y más grandes a la vista.
Un hombre odiado por miles y amado por millones.
Pero lo que nadie puede negar es su capacidad para multiplicar el dinero y pasar de ser un simple empleado de contabilidad a convertirse en el primer empresario norteamericano multimillonario del mundo en 1916.
Por ese motivo, en este artículo vamos a rescatar lo positivo, lo mejor, lo bueno de él y aprender toda su genialidad para multiplicar el dinero.
John D. Rockefeller decía:
“No creo que haya ninguna otra cualidad tan esencial para el éxito en cualquier área como la cualidad de la perseverancia. Supera casi todo, incluso la naturaleza”
Cómo multiplicar el dinero al billón según Rockefeller
Si bien John D. Rockefeller ya falleció, aún podemos acceder a todos sus consejos gracias a un libro especial de nombre “Titan”, la vida de John D. Rockefeller, y estudiar cómo lo hizo.
Puedo decir que es la mejor biografía escrita de él, porque ofrece una gran comprensión de su maravillosa mente.
Entonces, hoy te desafío a aprender de John D. Rockefeller y entender las cualidades clave que tenía para aumentar la rentabilidad de manera constante y desafiar al mercado, inclusive hacer crecer su dinero en épocas de crisis económica.
Porque para ser rico hay que hacer lo que hacen los ricos.
Aquí tienes las 3 lecciones más importantes:
1. Adquirir Fuerza financiera:
Rockefeller siempre entraba a una negociación respaldado por abundante dinero en efectivo, eso le permitía salir ganando.
Tenía una fuerza financiera por delante gracias a su capacidad de hacer que el dinero trabaje para él, desde muy temprana edad.
A la edad de 12 años, mientras aún estaba en la escuela, Rockefeller ganaba dinero trabajando medio tiempo criando pavos para sus vecinos. Al mismo tiempo tenía su propio negocio vendiendo chocolates a sus compañeros de clase en la escuela.
A esa edad ya había ganado alrededor de $50 por su cuenta, alrededor de $1400 en dinero al día de hoy.
A los 13 años comenzó a prestar el dinero que ganaba criando pavos a un agricultor local. Los préstamos los fijó en 7% de interés pagadero en un año.
“Estaba ganando terreno en mí la impresión de que era bueno dejar que el dinero fuera mi sirviente y no convertirme en un esclavo del dinero”. John D. Rockefeller.
Esta habilidad para cuidar el dinero que ganaba e invertir cada centavo, le
permitió comprar totalmente la refinería de Standard Oil por $72 500, después de desacuerdos fuertes con sus socios y con la confianza de que, en un periodo de tiempo su inversión valdría mucho más a medida que hacía escalar su negocio.
Y como muestra la historia, tenía razón.
La lección a rescatar aquí:
Deja que tu dinero haga el trabajo por ti e incluso que negocie por ti.
Has trabajado tan duro por ganártelo ¿por qué no dejar que aminore el
trabajo pesado?
Invertir tu dinero es una forma directa de obtener fuerza financiera.
Si solo dedicas tiempo a un trabajo para ganar dinero, entonces solo ganarás una cantidad fija de dinero a cambio de tu tiempo, dinero que usarás para vivir, hacer eso te hace débil financieramente.
Otra cosa es administrar un negocio, cuanto más trabajes y más lo hagas crecer, mayor será tu rendimiento, todo mientras dedicas la misma cantidad de tiempo, aunque es verdad, un empresario dedica mayor tiempo estudiando al mercado: el análisis y estar siempre alerta a los cambios o peligros son piezas fundamentales para crecer.
Para tener fuerza financiera es preferible domar al dinero, a elegir ser esclavo de él Debido a que, en la primera opción tienes la posibilidad de multiplicar tu dinero.
2. Sé específico con tu visión y sigue tocando puertas grandes.
Rockefeller, desde joven fue un hombre ambicioso con los ojos puestos siempre en lo alto, incluso para conseguir su primer trabajo “real”, en un negocio llamado Hewitt and Tuttle.
Comenzó la búsqueda de su trabajo haciendo una lista de los principales ferrocarriles, bancos y comerciantes mayoristas. Se vestía con su traje y visitaba las principales empresas en las que estaba interesado trabajar.
En esos momentos la economía no estaba bien para nadie, pero Rockefeller no permitía que el miedo le invada, al contrario, dedicaba 6 días a la semana con una palabra en mente…
Nunca aceptar un no por respuesta. Nunca rendirse. Y siempre buscar las mayores oportunidades disponibles.
“Trabajaba todos los días en mi negocio: el negocio de buscar trabajo, dedico mi tiempo a eso todos los días”. John D. Rockefeller
Ese mismo carácter permaneció con él mientras estuvo al mando de Standard Oíl, la refinería de petróleo y aunque su negocio iba bien, a medida que aumentaba la demanda, los competidores también aumentaban.
Una vez más el ojo de Rockefeller salió a relucir.
En lugar de intentar competir, prefirió obtener préstamos de los bancos y comprar a sus competidores, este movimiento atípico produjo un efecto cascada, ya que cuantas más empresas compraba, más poderosa se hacía Standard Oil, por lo tanto, más capital tenía a disposición para comprar a sus competidores.
Según el libro “Titan” se ha documentado que Standard Oil compró hasta 24 refinerías competidoras en 60 días.
“Rockefeller perfeccionó un monopolio que demostró indiscutiblemente la eficiencia de los negocios a gran escala”
Muchos lo acusan por tácticas anticompetitivas, pero en esos tiempos las reglas de juego aún no se habían codificado en leyes.
A diferencia de sus competidores, que se peleaban por el mercado, él tenía una visión completa, comprendía cómo encajaban todas las partes y cómo podría dominarlas.
Además, Rockefeller tenía un propósito, lograr que las personas más pobres tengan los precios más bajos, cosa que a las grandes empresas no les agradaba.
Para expandirse aún más, Rockefeller dio el siguiente paso estratégico, hizo un acuerdo secreto con todas las grandes compañías ferroviarias, prometiendo envíos masivos de petróleo a cambio de que bajaran sus precios al mínimo.
Esto aplastó al resto de sus competidores que no querían vender,
Él decía:
“Ignora las cosas pequeñas como la competencia, solo desperdiciarás tu valioso tiempo. Siempre apunta a los objetivos más grandes, los que te darán el mayor rendimiento de tu inversión. Y lo que finalmente te hará un GANADOR”. John D. Rockefeller.
La lección a rescatar aquí:
A la mayoría de la gente le preocupa el qué dirán, lo que pensarán los demás de ti, pero si te liberas de esa carga emocional. Vas a conseguir más y no me refiero solo a dinero.
Tendrás más persistencia, te plantarás como un árbol fuerte hasta dar los frutos que esperas.
Ese carácter te ayudará a continuar siempre comprometido con tu visión.
3. La estrategia es el rey
Desde joven Rockefeller sabía que necesitaría de un plan estratégicamente calculado para conseguir el dinero que deseaba. Por ello, Rockefeller era un maestro de la estrategia.
Ese dominio lo pulió con un enfoque y estudio intenso, tenía una habilidad sobrenatural para apuntar al crecimiento a largo plazo sobre ganancias más pequeñas y baratas.
Aquí tienes algunos elementos clave de la estrategia de Rockefeller que hicieron de su negocio un gran éxito: H3
✔ Invertir y reinvertir para crecer:
Rockefeller nunca tembló al momento de invertir, incluso si tenía que pedir dinero prestado, con mucho gusto lo haría, si previamente analizaba todos los pasos que lo llevarían a generar más dinero.
Aceptaba pérdidas a corto plazo sin problemas, si esto significaba una ganancia a largo plazo.
✔ Expansión agresiva: encuentra un “por qué” que te impulse
John D. Rockefeller era impecable cuando se trataba de aumentar su riqueza.
Como hombre religioso, desde niño siempre donaba una parte de sus ganancias a los menos afortunados, él creía que Dios le había dado el don de ganar dinero para ayudar a los que no podían hacerlo.
En una entrevista con William Hoster, publicada en God´s Gold, Rockefeller declaró:
“Habiendo sido dotado con el don que poseo, creo que es mi deber ganar dinero y aún más dinero y usar el dinero que gano para el bien de mi prójimo según los dictados de mi conciencia”. John D. Rockefeller.
Rockefeller realmente creía que su por qué o el propósito de Dios para él era ganar dinero para poder usarlo en mejora de la sociedad.
Durante su vida, The New York Times informa que donó un aproximado de $530,853,632 desde 1855 hasta 1934.
Aunque Rockefeller fue odiado y calumniado de forma despiadada en los periódicos de la época, él no se dejó intimidar porque creía en su propósito y estaba alineado con él.
El punto clave aquí es tener claro por qué quieres un negocio que cambie el mundo y declararlo. Por ejemplo, la declaración de misión de la fundación Rockefeller de 1913 es:
“Promover el bienestar de la humanidad en todo el mundo”. Ha permanecido sin cambios hasta el día de hoy. La misión personal de Rockefeller coincidió con esta declaración e impulsó su éxito.
✔ Busca respuestas en los números
Rockefeller inició su carrera como contador, y fue talentoso en el área de negocios, incluso mientras crecía su empresa y contrataba contadores, él siempre se involucraba con los números de su empresa.
Para el magnate los libros de contabilidad eran libros sagrados, porque guiaban las decisiones y salvaban a una persona de una emoción engañosa.
Entonces, para administrar una empresa y tener éxito debes entender los números de tu empresa, si bien no es necesario ser un contador, es importante contar con un equipo y reunirse periódicamente con ellos para analizar cambios financieros, tomar decisiones comerciales y encontrar mejores lugares para ahorrar.
Lección que aprender:
La mayoría de los problemas de los emprendedores está en la estrategia, está prohibido lanzarse a emprender a lo loco, hacerlo sería un problema fatal para tu negocio, desperdiciarías tu tiempo.
Un negocio digital o físico se trata de elaborar y entender la estrategia primero.
Por si te quedaste con ganas de más consejos de John D, Rockefeller que te ayuden a entender cómo multiplicar tu dinero, aquí tienes tu bonus.
BONUS: Domina el mercado.
El mayor reto de un empresario es dominar su sector y no entrar en el juego de estar compitiendo.
“La competencia es un pecado”. John D. Rockefeller.
Rockefeller no creía en competir, no tenía sentido para él. Su principal objetivo estaba enfocado en crear y entregar el mejor producto para que el mercado no tuviera necesidad de competencia.
“Solo había un solo John D. Rockefeller”. Con esta frase termina Ron Chernow, su libro “Titan”.
Si tienes la oportunidad de leer el libro completo vas a descubrir más consejos que puedes adaptar a tu emprendimiento,
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